La fuerza de lo auténtico
- Luis Rodriguez
- 1 oct
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En la era de la gratificación instantánea, la tauromaquia nos recuerda que la verdad solo se encuentra en la plaza. Allí, frente al toro, no hay trucos ni atajos; cada movimiento, cada decisión, cada riesgo son auténticos, irrepetibles.
La autenticidad es lo que mantiene viva la fiesta. Ni el marketing, ni las tendencias, ni las discusiones externas pueden replicar lo que sucede en esos momentos entre el silencio y el ataque. Lo genuino es lo que perdura a través de los tiempos y por eso es que, a pesar de todo y a pesar de los tiempos, la tauromaquia sigue siendo una de las manifestaciones culturales más poderosas y honestas de nuestra historia.
En esta columna hablamos de esa fuerza, la de la verdad, que hace de la tauromaquia un patrimonio vivo que no necesita disfraces ni medias tintas.




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